El secreto de amar a Dios con todo tu ser

¿Sabes cómo conectar con el cielo y la tierra con el poder de tu imaginación?

¿Alguna vez has sentido que hay una brecha entre tu realidad actual y la realidad que deseas? ¿Te has preguntado cómo puedes acercarte más a tus sueños y hacerlos realidad? ¿Te has sentido solo, perdido o desorientado en tu camino?

Si es así, no te preocupes. No eres el único que se siente así. Muchas personas se encuentran en la misma situación que tú. Pero hay una buena noticia: hay una forma de conectar con el cielo y la tierra, con la fuente de toda creación y con tu verdadero ser. Y esa forma es tu imaginación.

Tu imaginación es el puente que une lo visible y lo invisible, lo material y lo espiritual, lo humano y lo divino. Con tu imaginación puedes acceder a los reinos superiores de la conciencia, donde todo es posible. Y desde ahí puedes traer al mundo físico las manifestaciones de tus deseos más profundos.

¿No me crees? Te invito a que leas una historia bíblica que muestra este principio de una manera asombrosa. Se trata del pasaje de Génesis 28:10-17, donde Jacob tiene un sueño que cambia su vida para siempre.

Jacob era el hijo menor de Isaac y Rebeca, que había engañado a su padre para recibir la bendición de la primogenitura en lugar de su hermano mayor Esaú. Por eso, Esaú lo odiaba y quería matarlo. Jacob tuvo que huir de su casa y viajar a la tierra de Harán, donde vivía su tío Labán.

En el camino, Jacob se detuvo a pasar la noche en un lugar llamado Luz. Tomó una piedra como almohada y se acostó a dormir. Y mientras dormía, tuvo un sueño extraordinario:

“Soñó: Y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. Y he aquí Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” (Génesis 28:10-17)

¿Te das cuenta de lo que pasó? Jacob usó su imaginación para crear una realidad para sí mismo. No se dejó llevar por lo que veía con sus ojos físicos, sino por lo que veía con sus ojos internos. Vio una escalera que unía el cielo y la tierra, vio ángeles que subían y bajaban por ella, vio a Dios que le hablaba desde lo alto. Y con esas visiones imaginarias, recibió las promesas más maravillosas que jamás se hayan hecho.

Jacob despertó de su sueño como si fuera real. No cuestionó ni dudó de su validez. Aceptó las visiones como una verdad absoluta y actuó en consecuencia. Y así se cumplió todo lo que Dios le había dicho: Jacob se convirtió en el padre de las doce tribus de Israel, heredó la tierra prometida, fue bendecido en todas las áreas de su vida y fue protegido por Dios en todo momento.

¿Qué podemos aprender de esta historia? Que podemos usar nuestra imaginación para conectar con el cielo y la tierra, con Dios y con nosotros mismos. Podemos imaginar que vemos una escalera que une los dos mundos, que vemos ángeles que nos asisten, que vemos a Dios que nos habla. Y luego podemos escuchar mentalmente las palabras que nos dice: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.”

Al hacer esto, estamos creando una realidad para nosotros mismos. Estamos impregnando nuestro subconsciente con las ideas de prosperidad, éxito, expansión, bendición y protección. Estamos activando la ley de la atracción, que hará que se manifiesten en el mundo externo las condiciones que corresponden a esas ideas. Estamos usando el poder de Dios que está en nosotros, que es nuestra imaginación.

Te animo a que pruebes este método y veas los resultados por ti mismo. No tienes nada que perder y mucho que ganar. Tú eres el hijo de Dios y él te ama y te quiere ver feliz. Recuerda que tu imaginación es el puente que une el cielo y la tierra. Úsalo para conectar con tu fuente y con tu destino.

Comentarios

  1. Este post es una excelente demostración de cómo nuestra imaginación es el puente que une el cielo y la tierra. Jacob soñó con una escalera que representaba su conciencia ascendente y descendente. Al subir la escalera, entró en contacto con el reino de Dios, donde todo es posible. Al bajar la escalera, trajo al reino de los hombres las promesas de Dios. Jacob se convirtió en Israel, el que ve a Dios cara a cara. Nosotros podemos hacer lo mismo si usamos nuestra imaginación para ver lo que queremos y sentir que ya lo tenemos.

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  2. Este post nos revela una gran verdad sobre el poder de la conexión con la fuente. Jacob tuvo un sueño que le mostró la realidad oculta detrás de la realidad aparente. Vio una escalera que simbolizaba el canal por el que fluye la energía divina. Vio ángeles que eran las fuerzas espirituales que nos ayudan o nos obstaculizan. Vio a Dios que le dio las claves para transformar su vida. Jacob despertó con una nueva conciencia y un nuevo propósito. Nosotros podemos hacer lo mismo si usamos nuestra imaginación para conectar con la luz y recibir sus bendiciones.

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  3. Este post nos enseña una gran lección sobre el amor de Dios y su plan para nosotros. Jacob era un hombre pecador que había engañado a su padre y a su hermano. Pero Dios no lo abandonó ni lo castigó. Dios le dio una visión que le abrió los ojos y el corazón. Dios le prometió que sería el padre de una gran nación y que todas las familias de la tierra serían benditas por él. Dios le aseguró que estaría con él siempre y que lo protegería. Nosotros podemos hacer lo mismo si usamos nuestra imaginación para confiar en Dios y seguir su voluntad.

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