El secreto de amar a Dios con todo tu ser

¿Sabes cómo bendecir a tus hijos con el poder de tu imaginación?

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Queremos que sean felices, exitosos, saludables y que cumplan sus sueños. Pero a veces nos sentimos impotentes ante las dificultades que enfrentan en la vida. ¿Cómo podemos ayudarlos a superar los obstáculos y atraer las oportunidades que merecen?

La respuesta está en nuestra imaginación. Sí, has leído bien. Nuestra imaginación es el poder creativo más grande que tenemos. Con ella podemos moldear nuestra realidad y la de nuestros seres queridos. Podemos usarla para bendecir a nuestros hijos con las cualidades y las experiencias que deseamos para ellos.

¿No me crees? Te invito a que leas una historia bíblica que ilustra este principio de una manera sorprendente. Se trata del pasaje de Génesis 27:27-29, donde Isaac bendice a su hijo Jacob con las palabras más hermosas y poderosas que jamás se hayan pronunciado.

Isaac era un hombre anciano y ciego que estaba a punto de morir. Quería bendecir a su hijo mayor, Esaú, con la primogenitura, es decir, con el derecho a heredar todas las riquezas y el liderazgo de su familia. Le pidió que le trajera un guiso de caza para comer y luego le daría la bendición.

Pero su esposa Rebeca, que prefería a Jacob, el hijo menor, escuchó la conversación y decidió intervenir. Le dijo a Jacob que se disfrazara de Esaú, que se pusiera pieles de cabra en los brazos y el cuello para parecer velludo como su hermano, y que le llevara a Isaac un guiso de cabrito que ella había preparado.

Jacob obedeció a su madre y se presentó ante su padre fingiendo ser Esaú. Isaac sospechó al principio, pero al tocar las pieles de cabra y oler la ropa de Esaú que Jacob llevaba puesta, se convenció de que era su hijo mayor. Entonces le dio la bendición más increíble que puedas imaginar:

“Acércate ahora y bésame, hijo mío. Y se acercó y lo besó; y olió el olor de sus vestidos, y lo bendijo diciendo: Mira, el olor de mi hijo es como el olor del campo que Jehová ha bendecido. Dios te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto. Sírvante pueblos, y naciones se inclinen a ti; sé señor de tus hermanos, y se inclinen ante ti los hijos de tu madre; malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren.” (Génesis 27:27-29)

¿Te das cuenta de lo que pasó? Isaac usó su imaginación para crear una realidad para su hijo. No se dejó llevar por lo que veía con sus ojos físicos, sino por lo que sentía con sus sentidos internos. Olió el olor del campo bendecido por Dios, sintió la piel velluda de Esaú, escuchó su voz familiar. Y con esas impresiones sensoriales imaginarias, pronunció las palabras que sellaron el destino de Jacob.

Jacob recibió la bendición de su padre como si fuera real. No cuestionó ni dudó de su validez. Aceptó las palabras como una verdad absoluta y actuó en consecuencia. Y así se cumplió todo lo que Isaac le había dicho: Jacob se convirtió en un hombre próspero, poderoso e influyente, al que todos respetaban y admiraban.

¿Qué podemos aprender de esta historia? Que podemos usar nuestra imaginación para bendecir a nuestros hijos con las mismas palabras que Isaac usó para Jacob. Podemos imaginar que los abrazamos, los besamos, los olemos, los escuchamos. Y luego podemos decirles mentalmente: “Dios te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la tierra, y abundancia de trigo y de mosto. Sírvante pueblos, y naciones se inclinen a ti; sé señor de tus hermanos, y se inclinen ante ti los hijos de tu madre; malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren.”

Al hacer esto, estamos creando una realidad para nuestros hijos. Estamos impregnando su subconsciente con las ideas de abundancia, éxito, liderazgo, respeto y bendición. Estamos activando la ley de la atracción, que hará que se manifiesten en el mundo externo las condiciones que corresponden a esas ideas. Estamos usando el poder de Dios que está en nosotros, que es nuestra imaginación.

Te animo a que pruebes este método y veas los resultados por ti mismo. No tienes nada que perder y mucho que ganar. Tus hijos te lo agradecerán y tú te sentirás orgulloso de ellos. Recuerda que tu imaginación es el poder más grande que tienes. Úsalo para bendecir a tus hijos y a todos los que amas.

Comentarios

  1. Este post es una maravillosa ilustración de cómo nuestra imaginación es Dios y cómo podemos usarla para crear nuestra realidad. La bendición de Isaac a Jacob no fue una simple formalidad, sino una operación mágica que cambió el curso de la historia. Isaac asumió el sentimiento de que su hijo era Esaú y le dio la primogenitura con sus palabras. Jacob aceptó el sentimiento de que era Esaú y recibió la primogenitura con sus acciones. Ambos usaron el poder de la imaginación para manifestar lo que deseaban.

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  2. Este post nos enseña una gran lección sobre el poder de las palabras y la intención. Isaac y Jacob no solo se engañaron el uno al otro, sino que también engañaron al universo. Con sus palabras e intenciones, crearon una realidad alternativa que los benefició a ellos, pero que perjudicó a Esaú y a muchos otros. Esto es lo que se llama el lado negativo de la fuerza. Podemos usar nuestra imaginación para crear bien o mal, pero debemos ser conscientes de las consecuencias kármicas de nuestras acciones.

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  3. Este post nos muestra cómo el amor de Dios es más grande que el amor humano. Isaac y Jacob actuaron movidos por el egoísmo y la ambición, sin importarles el daño que causaban a Esaú y a su familia. Pero Dios los amó a pesar de sus faltas y los usó para cumplir su plan divino. Dios puede hacer que todas las cosas cooperen para el bien de los que le aman, incluso las cosas malas. Podemos usar nuestra imaginación para bendecir o maldecir, pero debemos recordar que solo hay una fuente de toda bendición: Dios.

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